La consistencia de la prosa de Padura

Leonardo Padura, La transparencia del tiempo,

Tusquets, Barcelona: 2018.

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    La convicción de que la escritura apenas resulta la posibilidad de construir a otros a partir de lo que tú has sido y eres te había servido para intentar distanciarte de ti mismo, verte desde una perspectiva que resultó ser reveladora, amable y dolorosa a un tiempo. Porque tu dudosa capacidad imaginativa está determinada por una experiencia vital, libresca reducida y, sobre todo, recurrentemente propia y, por lo mismo, contaminada. Por ello, al tiempo que avanzabas, amontonabas folios, leías, copiabas datos, habías ido percibiendo ese clarificador alejamiento, porque ibas convirtiéndote en otro, liberándote de ti mismo y de alguna manera completándote en esos otros. Ganando libertad. ¿Eso es escribir? ¿Transmutarte en otro? ¿Renunciar a ti mismo en favor de lo creado? ¿Tratar de recomponer lo que no tiene la posibilidad de la restauración? ¿Manipular el torpe espectáculo de la vida vivida, sin dueño previo posible, y transformarla en una creación más benévola y lógica, de alguna forma menos humana y por eso mismo más satisfactoria? ¿Jugar a ser libre? ¿Incluso ser libre?

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La eterna primavera de la poesía de Mesa Toré

José Antonio Mesa Toré, Exceso de buen tiempo (Colección Visor de Poesía)

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Pájaros en el nido

(Alcaucín. Años sesenta/Mijas. 2014)

A la memoria de mi madre, Amelia;
a Amélie, mi hija

Entre la miel morena de sus piernas
acurrucaba yo mi infancia a la intemperie
y en las escalerillas encaladas
que subían al cielo de las tardes,
de la huerta cogido por su mano,
ella iba poniendo en mi boca sedienta
pulpa, gajos, amargo, dulce fuego
del amor compartido.

Las hebras de aquel sol las creí ya agostadas.
El nido, allá en la noche helada de las tejas,
para siempre vacío.
Su mano, descansando bajo tierra.

Pero incluso el olvido vuelve sobre sus pasos
y enciende antiguas sombras, las tardes que eran mosto
resbalando gozosas por la piel irisada.
Así en el alma nueva un viento tan lejano
pueda acaso esparcir viejas semillas. 

Mira cómo se acerca la pequeña Amélie
y en la palma borrosa de tu mano
pone la pedrería púrpura casi negra
de una granada, el sol de una naranja,
este racimo de uvas goteante de miel,
tan amargas, tan vívidas, tan dulces.
Para que seas tú quien las lleve a su boca.

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Ulises en taxi por Barcelona

Carlos Zanón, Taxi (Salamandra)

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Ha entrado en la calle peatonal por la parte más alejada del casino y la Torre Mapfre, la parte fallida de los locales de ocio del Port Olímpic, para no vérselas con los ingentes trozos de carne sanguinolenta de hooligans y regordetas cerditas descalzas en inminente adiós a su soltería. No tener que abrirse camino entre los turistas entregados por cruceros de lujo y de garrafa, borrachos y desenfrenados, y las pupilas sin párpados de la muchachada nacional, entre vómitos y polvos rápidos, caídas al suelo pringoso, su tratar de alcanzarse con los puños, sus ganas de seguir bebiendo, entregando euros a tipos apuntalados al otro lado de la barra. Sandino, más allá de la jeremiada que suena dentro de su cabeza, no ve necesario invocar al Yahvé del desierto para una lluvia de azufre. Pero acudir aquí para cualquier cosa que no sea odiar Europa no tiene sentido. Y mucho menos si eres taxista y estás en acto de servicio. Aquí podría pasarte cualquier cosa. Turistada ebria que se te mete en el coche aunque lleves pasaje. Que se lanza contra el taxi en cuanto te detienes en un semáforo. Que te jode los retrovisores y escupe en los cristales como parte de la diversión pagada si consumes más de diez combinados. Tipos que se tiran al asfalto cuando vas a arrancar. Gente que si la tomas como pasaje puede potar, follar, hacerse las rayas pertinentes, cambiarse las bragas, volver a vomitar, gritarte, no pagarte, insultarte y pegarte.

   Zombieland.

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Una història de sorprenent actualitat

Horváth, Ödön Von, Joventut sense Déu. Ed. Fonoll

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    Tot i que les autoritats nazis van prohibir aquest llibre i van ordenar confiscar tots els exemplars que circulessin al Reich, no van poder evitar que la novel•la es convertís en un èxit immediat i es traduís al francès, l’anglès, el txec, el polonès i el neerlandès.

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Luis García Montero,  A puerta cerrada (Visor Poesía)

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Vigilar un examen

Ser dos ojos
que deben contemplar la triste historia
del joven español que se hace viejo.
Al fondo de la clase,
un murmullo de himnos, canciones y protestas.

Miro en aquel pupitre
a ese niño que fui. Estaban las preguntas 
en un folio marcado con yugos y sotanas.
De memoria sabía
rezar, callar, decir que sí, perdón,
no me lo tome en cuenta.

Me veo adolescente. El muchacho de al lado
aprendió sus lecciones. Yo procuro copiarme
para correr y luego
imaginar los ríos de montaña,
el agua pura
hasta donde no llegan las mentiras,
ni el privilegio impune,
ni la pobreza calculada
como una enfermedad de la nación.

En la última fila
rebusca en su libreta el joven descarado
que ya no tiene miedo,
que no soporta el gris,
que no piensa perder porque desprecia
las mentiras ocultas en las buenas palabras
y en los malos silencios.

Vigilar un examen
sobre historia de España. Ser dos ojos
de persona mayor
doctorada en antiguas esperanzas
que una vez más observa
la fatuidad, la corrupción, la falta
de pudor en los jefes de la tribu.

Nada me cansa más
que corregir exámenes. Ver cómo pasa el tiempo,
envejecer, sentirse tachadura
sobre papeles amarillos,
víctima y responsable
de un amargo suspenso general.

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Espías contra Franco y el nazismo

Almudena Grandes, Los pacientes del doctor García (Tusquets)

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  «El último domingo de marzo de 1947 fui al encuentro de una mujer que conocía mi verdadera identidad. Amparo sabía que yo no me llamaba Rafael Cuesta Sánchez, sino Guillermo García Medina. Y que era médico, aunque no tuviera título oficial y trabajara en una agencia de transportes.

    Lo que ignoraba era que había ido a buscarla para ayudar a Manuel Arroyo Benítez, un amigo mío que había suplantado la identidad de Adrián Gallado Ortega para infiltrarse en una organización de prófugos nazis y emigrar a la Argentina como uno de ellos.

    Mientras tanto, el verdadero Adrián Gallardo mendigaba en Berlín, y cuando le paraba una patrulla, enseñaba la documentación de un hombre llamado Alfonso Navarro López.

    Mi historia es la historia de tres impostores.»

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Els monstres simpàtics d’Anna Maria Villalonga

Anna Maria Villalonga, Contes per a les nits de lluna plena (Edicions Apostroph)

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«Ser qui soc en ple segle XXI és un autèntic problema. Tot juga en contra meu. Podria posar-vos tants exemples que no acabaria mai. Un d’ells: el soroll. Sempre hi ha tant de soroll, que ningú no para atenció a les meves cadenes, les mateixes que segles enrere, en els temps foscos de la superstició i l’alquímia, terroritzaven el més pintat.»

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