El mañana sin mí

Primeras reseñas de El mañana sin mí

En Libros que hay que leer

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com/2019/11/el-manana-sin-mi-emili-bayo.html

En Leo la lluvia caer

http://www.leolalluviacaer.com/2019/11/el-manana-sin-mi-emili-bayo-lectura321.html

En Tu mateix llibres

http://tumateix-llibres.blogspot.com/

En Diario de una chica Lit

http://diariodeunachickalit.blogspot.com/2019/10/resena-bayo-emili-el-manana-sin-mi.html

Portada

Booktrailer en:

https://www.youtube.com/watch?v=LVtHV4lV3Lk&t=2s

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Presentación de El mañana sin mí

Cafè del Teatre de l’Escorxador

30-octubre-2019

Fotos Albert Farrè

Texto de Joaquín García Albero, «Conde Boira», para la presentación de El mañana sin mí, de Emili Bayo

«Comulga la gruesa miga de pan que ha untado en una escudilla de callos canónicos y luego apura de un sorbo la copa barriguda de Anís del Mono que le ha servido Rosita. Se levanta pesadamente y siente de súbito que el insoportable inquilino que le ocupa ha vuelto a prender fuego en las cortinas de sus entrañas. Una culebra de hierro fundido mordiéndole, emponzoñándole el costado. Con el vano propósito de congraciarse con un mundo en el que siempre se ha sentido extranjero, mira una última vez las nalgas rotundas de la camarera y se despide de ellas con el esbozo de una sonrisa mínima. Hace tiempo que vuelve a la rutina de su soledad desencantada con aquel disparo fallido de la boca fruncida. La melancolía extrañada de quien siempre parece despedirse por última vez. Ese hombre alto y robusto, de mirada algo estrábica, que sale ahora renqueante del mesón La Tapa y se adentra en los arañazos profundos de la niebla, se llama Abel Claramunt. Mientras camina de vuelta a un piso desangelado y exiguo de equipaje, que camufla sabiamente su vital desarraigo, enciende un cigarrillo Bisonte que brilla un instante en la noche difusa como una luciérnaga agotada. Exhala un humo imperceptible y sonríe de nuevo pensando que la niebla es otra forma de morir. Desde hace tiempo, Claramunt escribe día tras día, en páginas llenas de torcidos borrones, la biografía de un rotundo fracaso. Tiene el verbo soez, mordaz y lapidario que usa como vieja pistola en permanente duelo para abrir en el alma de los otros la herida profunda de una animadversión irrenunciable. Su espíritu terco de mosca cojonera y esa pequeña parte indivisa de hijoputez ab intestata que heredó de su padre le han condenado, con su indolente consentimiento, al ostracismo de los archivos de los casos irresolutos en un rincón diminuto y maloliente de la comisaría de una fría ciudad provinciana. Pero al sargento Claramunt, eso no parece importarle. Y no es porque al fin y al cabo se esté muriendo sin más, con la tenacidad inexorable, sencilla, de un crepúsculo. No. Esa cínica melancolía de verbo hiriente que exaspera a cuantos lo tratan, y luego desprecian, lo ha protegido siempre del vacío de la sinrazón de una sociedad en constante liquidación por derribo. Le ha salvado del vómito crónico tras asistir tantas veces al espectáculo de la putrefacción descarnada que se esconde tras las preciosas máscaras carnavalescas de la gente honorable y poderosa. Bueyes perturbados de dientes de cuchillo entre el aliento confiado de los mansos, en un íntimo y oscuro establo.Enciende otro Bisonte y se detiene un momento a resoplar un inoportuno cansancio que la niebla ningunea. Piensa en Azucena. La paciente ternura, la imbatible alegría. Sonríe pensando en la fingida desmemoria botánica con que al principio trató de mostrarle una indiferencia que no sentía. La prima Azucena. El nombre y el perfume de todas las flores. Sube las escaleras con una lentitud exasperante. Abre una puerta desconchada que no necesita chirriar para quejarse de los estragos implacables de la humedad. Pone a todo volumen el Nessun Dorma, de Pucini, y se tumba en el sofá floreado. Enciende un canuto que pronto señorea el aire con su olor a hierba seca y salvaje. Se le cierran los ojos, vencidos por el plomo líquido del agotamiento. Cuando el tiempo estalle en mil pedazos de pétrea oscuridad, en el mañana sin mí que se avecina,ensordecedor como negro aullido de cuervos, cuando ya apenas sea el vano intento de un recuerdo de aquel que me sueña y alienta, de aquel de cuya esencia estoy hecho. Cuando ya solo sea el relámpago de un pálpito antiguo en las venas de mi dios Emili Bayo; tan solo entonces, yo, Abel Claramunt, me habré muerto para siempre».

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Las mala conciencia, de Mario Vega

La mala conciencia

“Los herederos”

 

Los hijos de la noche,
herederos del día por venir,
ahora somos ángeles caídos.
Suenan en nuestros cráneos los cañones
del nuevo amanecer
y avanzamos calados por la lluvia
de regreso al hogar.
Nosotros no perdimos el Edén
ni vimos el abismo.
Con la cabeza gacha
el padre nos espera en el salón
de alfombra y chimenea,
el desayuno hecho, y aún peor:
la comprensión y en la mirada celos
de tanta rebeldía adolescente.

Mario Vega, La mala conciencia (Hiperión. Premio «València Nova 2019»)

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Premis València. Institució Alfons el Magnànim. 18-octubre-2019

Portada

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Concessió Premi Gran Angular 2019

Roda de premsa a la seu d’editorial Cruïlla.

Acte de concessió a l’Aquarium de Barcelona. 3 d’octubre de 2019

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Lección de narrativa

Xavi Ballester, Huir no significa nada

Ed. Milenio, Lleida: 2019

 

«A menudo, la felicidad no necesita razones, buscarlas significa perderla»

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Una extraña y apasionante novela de Claudia Piñeiro

Claudia Piñeiro, Elena sabe (Alfaguara, 2019)

«¿Seguirá siendo madre ahora que no tiene hija?, se pregunta. Si la muerta fuera ella, Rita sería huérfana. ¿Qué nombre tiene ella sin su hija? ¿La muerte de Rita puede haber barrido con lo que ella fue?»

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La nueva novela de Jordi Ledesma

Jordi Ledesma, La noche sin memoria.

                 Editorial Alrevés, Barcelona: 2018.

Ledesma

«La de novelista es la que menos talento requiere de todas las facetas literarias, también la más innoble; al fin y al cabo, vivimos de alimentar la desdicha y la tragedia a través de un relato que suele ser coherente por lo general, al menos en su registro realista, y que nos vomita la desventura tan propia de la vida […]

Ese es nuestro trabajo: hablar de toda esa mierda.»

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Good bye, veritat

Muro Solans, Joan Garcia, Good bye, veritat. Una aproximació a la postveritat. 

                                                    Pagès Editors, Lleida: 2018. 

34è Premi d’Assaig Josep Vallverdú 2017

     Una assaig impressionant sobre el tractament de la veritat que fan els polítics i els mitjans de comunicació. Una lectura imprescindible.

Good bye veritat

«Els conceptes de justícia i d’igualtat tenen la seva pròpia història […]. La convicció que tots els éssers humans tenim els mateixos drets i que no és lícit discriminar ningú en funció del seu sexe, raça o orientació sexual, que ara com ara ens semblen principis incontrovertibles, és, en realitat, tan fugaç i superficial com les modes».

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Atles de l’oblit de Teresa Ibars

Teresa Ibars, Atles de l’oblit.

Pagès Editors, Lleida: 2019.

Un recorregut melangiós pel Baix Segre del segle passat. La memòria d’un temps i un espai.

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«Després, lluny del verd imposat i del paisatge de pols, matolls i timó, tot es va tornar abstracció de distància. El que és aliè, estrany, a poc a poc, se’m va engolir fins a situar-me a l’oblit de l’entorn i del contorn que, ple de vida i moviment, m’havia vist nàixer i créixer. El passat es va esfumar de manera gradual pel pes sord de la joventut que m’afuava cap a l’univers. El món va esdevenir infinit i anar allà dellà va soterrar la terra humida per l’herba i el terròs ressec que contenia les restes d’un corral on antigament havíem tancat les vaques, els conills i els aframs.

I tot allò que durant tant de temps havia estat el present d’un passat feixuc, es va fer fonedís.»

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