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Las mala conciencia, de Mario Vega

La mala conciencia

“Los herederos”

 

Los hijos de la noche,
herederos del día por venir,
ahora somos ángeles caídos.
Suenan en nuestros cráneos los cañones
del nuevo amanecer
y avanzamos calados por la lluvia
de regreso al hogar.
Nosotros no perdimos el Edén
ni vimos el abismo.
Con la cabeza gacha
el padre nos espera en el salón
de alfombra y chimenea,
el desayuno hecho, y aún peor:
la comprensión y en la mirada celos
de tanta rebeldía adolescente.

Mario Vega, La mala conciencia (Hiperión. Premio «València Nova 2019»)

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Las sátiras de Antonio Jiménez Millán

Antonio Jiménez Millán, Veinte sátiras y un deseo. Litoral, Málaga: 2018.

Ingenio y diversión en las veinte sátiras que ha escrito Antonio Jiménez Millán.

Me uno a su deseo:

«Huelen a rancio las habitaciones,

ya es hora de que entre el aire limpio.

El aire.»

veinte satiras

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Luis García Montero,  A puerta cerrada (Visor Poesía)

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Vigilar un examen

Ser dos ojos
que deben contemplar la triste historia
del joven español que se hace viejo.
Al fondo de la clase,
un murmullo de himnos, canciones y protestas.

Miro en aquel pupitre
a ese niño que fui. Estaban las preguntas 
en un folio marcado con yugos y sotanas.
De memoria sabía
rezar, callar, decir que sí, perdón,
no me lo tome en cuenta.

Me veo adolescente. El muchacho de al lado
aprendió sus lecciones. Yo procuro copiarme
para correr y luego
imaginar los ríos de montaña,
el agua pura
hasta donde no llegan las mentiras,
ni el privilegio impune,
ni la pobreza calculada
como una enfermedad de la nación.

En la última fila
rebusca en su libreta el joven descarado
que ya no tiene miedo,
que no soporta el gris,
que no piensa perder porque desprecia
las mentiras ocultas en las buenas palabras
y en los malos silencios.

Vigilar un examen
sobre historia de España. Ser dos ojos
de persona mayor
doctorada en antiguas esperanzas
que una vez más observa
la fatuidad, la corrupción, la falta
de pudor en los jefes de la tribu.

Nada me cansa más
que corregir exámenes. Ver cómo pasa el tiempo,
envejecer, sentirse tachadura
sobre papeles amarillos,
víctima y responsable
de un amargo suspenso general.

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